Energiza tu día con comidas nutritivas hechas con kimchi. Sabrosas, equilibradas y fáciles de preparar.
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Disfrute de los placeres y beneficios de comer kimchi coreano, especialmente el kimchi casero. Sin aditivos innecesarios, los probióticos fermentados naturalmente protegen la salud intestinal, mientras que las bacterias del ácido láctico regulan el intestino y la fibra dietética facilita la digestión. Presume de un sabor rico y complejo: una armoniosa mezcla de acidez, picante y salado. El ácido láctico producido durante la fermentación aporta un toque refrescante, mientras que el picante del chile no resulta abrumador. Combinado con ajo, jengibre, manzana y pera, resulta crujiente, tierno y jugoso. Puede servirse como guarnición para contrarrestar la intensidad o para añadir un toque especial al arroz, los fideos y otros alimentos básicos. Cada bocado es apetitoso y satisfactorio. Al masticarlo, se puede sentir la combinación de la dulzura natural de los ingredientes con el sabor fermentado. Su sabor es aún más refrescante cuando se prepara frío, lo que lo convierte en un complemento delicioso y reconfortante para las comidas diarias. Es versátil: se puede comer crudo como guarnición, salteado con panceta de cerdo, usado en un estofado militar o añadido a la sopa de kimchi. Calentarlo suaviza su acidez y realza su aroma, lo que lo convierte en un delicioso acompañamiento tanto para comidas informales como para banquetes suntuosos.